viernes, 1 de septiembre de 2017

EL SENTIDO DE LA PALABRA

EL SENTIDO DE LA PALABRA
Educadesdelaciencia.blogspot.com
Lilian Arellano Rodríguez

La pedagogía es dialógica; la palabra es promesa, lleva por caminos de respeto.              
                Fácil es hablar; pero difícil es ser hombres de palabra. Mayor problema cuando con palabras nos presentamos, comunicamos, elaboramos y expresamos nuestros pensamientos, sentimientos y creencias, creamos un poema y conformamos diversos ámbitos de existencia.  Uno de los mayores retos educativos es devolver la fuerza que se encuentra en el sentido de la palabra; un sentido que la trasciende pues es vehículo de acceso a la realidad, a un sentido real, a una teoría, al arte o a la fantasía. Más aún, la palabra es puente entre tiempos que trascienden el momento cuando es promesa o juramento; es rito cuando celebra y misiva o diálogo cuando traspasa las barreras de las individualidades o máscaras, en el auténtico encuentro.              
                Por ello, cuando el hombre se desvincula de la realidad, de su propia realidad, de los valores, entonces, la palabra pierde su sentido, rebaja el juicio a prejuicio y los símbolos o ritos a mero formulismo.  Esta es una de las razones del por qué hay tantos fariseos y profesionales que hacen de la existencia y de la profesión tan sólo un buen o mal negocio.  Fácil es deducir la importancia de la palabra en el educador, cuando a través de ella enseña, elevando las realidades o situaciones vitales a puntos de encuentro pedagógico: la pedagogía es dialógica.  Nombramos la realidad para enseñarla, para invitar al educando a acceder a ella, a realizar su propio camino de descubrimiento. Múltiples miradas dirigidas a un punto de unión y un lenguaje para pensar y colaborar en el descubrimiento. La verdad real está en la realidad; es la realidad; nosotros sólo intentamos descubrirla; si lo logramos, nuestros pensamientos y palabras serán verdaderos...

D. Luís López González, recordado profesor, decía…
“…las palabras almacenadas en diccionarios cobran la capacidad de hacer desfilar imágenes o, por último, desfilan ellas mismas con su carga de ausencias.  Allí resbala la mente sin asidero, sin rumbo.  Murallas de papeles crecen y se extienden entre el hombre y las cosas como un mar que pretende para sí el sello de garantía de lo real.
Y ese mundo primero, nacido una vez al embrujo de la mirada del hombre, le llama desde lejos.  La nostalgia rompe las barreras del papel y las palabras, y queda otra vez a la vista aquello que estaba simplemente ahí.
El hombre emprende ese viaje, por cierto a través del lenguaje, pero ahora bajo su dominio, como un mundo propio, en virtud de un llamado que escuchó.
                Por ese camino”
              

El pedagogo se hace presente a través de la palabra; con ella apela e invita al educando a recorrer un camino que les lleva a un punto de encuentro, a una realidad común.  La pedagogía es diálogo que insta a la comunión de las almas, en una realidad que las une y trasciende: en el árbol o música contemplados o hechos poema, en el hogar, en los hijos o en la escuela, en la música...  Por ello la palabra exige el amor; de lo contrario, se autodestruye.

CONVICCIONES…

CONVICCIONES… 
Educadesdelaciencia.blogspot.com

Lilian Arellano Rodrígue
                 
                Las convicciones no son meras ideas sino ideas que, asumidas como verdaderas, se constituyen en principios de vida.  Por lo mismo, son fuerza, criterio de decisión, dirección, fundamento y nutriente. Se trata de ideas en las cuales confiamos, desde las cuales vivimos. Por ello, en  medio de los embates nos ofrecen su fortaleza, permitiéndonos salvar el caos, las debilidades, los temores.              
                En una educación pluralista, democrática y globalizada, donde las tecnologías de la información y comunicación ponen el mayor número de diversidad de ideas y credos al alcance masivo, el educador tiene como misión esencial enseñar a tener convicciones que, como ya dijimos, orienten al educando, ayudándole a tomar decisiones dignas de su condición humana; de lo contrario, será fácil presa de posturas impensadas, sólo emocionales, de alto riesgo que, lo más seguro, le enajenarán degradándolo.             
                Muchos creen que tener convicciones implica no respetar, ser prepotente, dogmático, intolerante; suponen que el respeto por la diversidad requiere de una postura neutral, indiferente, tibia, adaptable. Todo lo contrario, de lo contrario el diálogo no se distinguiría del monólogo.  Erróneamente, se pone de moda un bondadismo (también llamado permisivismo, historicismo o relativismo) que da por bueno, verdadero y bello todo, sin ningún discernimiento, impulsando los lemas “cada cual tiene su propia verdad”, “lo que es bueno depende de cada cual”, etc. De esta forma  se crea el caos más grande en el ámbito de la verdad, se impiden todo verdadero diálogo pues cada cual va por rutas paralelas (según “su” verdad, bien y belleza) y, llegado el momento del cruce de decisiones, obviamente primará la ley de la selva. Así, las convicciones y el ser una persona de principios desaparece, para dar lugar a la primacía del ser “funcionales”, “acomodaticios”, “hacer lo que se puede y no lo que se debe”, etc.  El respeto por la diversidad no se opone a la convicción que expresa fidelidad a los principios; a lo que se opone es al fanatismo (absolutismo, despotismo) que absolutiza un pensamiento o credo para imponerlo arbitrariamente a los demás, en vistas de las propias conveniencias y no de auténticos principios que sólo pueden emanar de quienes aman la verdad, el bien y la belleza.                

                Estilos de vida y culturas diferentes, exigen una actitud dialogal que acepte la pluralidad de ideas, creencias y culturas; por lo mismo, el educador debe enseñar el amor por el Universo, el descubrimiento de los valores, el respeto, el ser hombres de palabra, el diálogo.  

EVALUACIÓN II

EVALUACIÓN  II OPTATIVO: VIDA COTIDIANA DESDE EL RECURSO FÍLMICO. PROFESORA: ANA MARÍA MADARIAGA MEZA AÑO 2017 SEMESTRE II ...